jueves, 9 de septiembre de 2010

La ciencia de un afeitado brillante

Tecnología afilada: Estas fotografías muestran las etapas en que GFD, una empresa alemana, toma una hoja de carburo, añade una capa de diamantes nanocristalinos, y la afila con iones.


Durante los últimos meses, Andre Flöter se ha afeitado usando una hoja de afeitar con una punta de diamante.

No se trata de un nuevo rico alardeando de una nueva ostentación. Se trata del fundador de GFD, una empresa alemana que durante los últimos siete años ha estado vendiendo hojas de afeitar recubiertas con diamante sintético, utilizadas para fines industriales—como por ejemplo bisturís e instrumentos médicos para cortar láminas de plástico. En la actualidad, Flöter tiene la intención de utilizar la excepcional dureza del diamante para entrar en el mercado multimillonario de las hojas de afeitar para consumidores.

Sentado en un café en Mannheim, Alemania, un par de horas al norte de su oficina en Ulm (lugar de nacimiento de Albert Einstein), Flöter saca una cuchilla con mango de plástico parecida a las que tenemos en casa. Sin embargo, esta posee un prototipo de cuchilla con punta de diamante creado por GFD.

Demuestra en su propio pelo del brazo cómo logra cortar de forma tan suave como las cuchillas de afeitar normales. Me la pasa a mí, para que pueda probarla, y la sensación es igual a la de mi cuchilla normal. Sin embargo existe una diferencia importante, afirma Flöter, y es que la hoja con punta de diamante debería durar varios años en lugar de unas pocas semanas.

El cuerpo de la cuchilla es de carburo de tungsteno, un compuesto metálico denso, y se parece a una hoja de afeitar comercial típica, excepto en que es un poco más pesada y posee un color metálico más oscuro. El recubrimiento de diamante sintético—carbono manipulado a escala nanométrica—en la punta no hace que tenga un aspecto brillante en absoluto.

Flöter no revela los detalles sobre cómo GFD logra crear una capa de diamante sintético. Pero sí da más explicaciones sobre cómo las hojas de la compañía, una vez fabricadas, son afiladas. Los ingenieros toman docenas de hojas y las colocan en posición vertical en una cámara de vacío. Después golpean las hojas con iones de oxígeno o de gas de cloro que se ha sido previamente excitado para alcanzar un estado de plasma con un campo eléctrico. El proceso es similar al de usar papel de lija de grano extremadamente fino como afilador.

La hoja resultante tiene un "radio de curvatura"—el diminuto borde de la hoja, que en realidad es redondeado a nivel microscópico—de aproximadamente 50 nanómetros. Eso supone aproximadamente un grado de afilado 10 veces mayor en comparación con las cuchillas que GFD vende para el corte de láminas de plástico. Flöter me da la cuchilla de nuevo: No sólo corta cuando la presiono contra mi piel, como lo haría en un afeitado normal, sino que incluso al pasar por las puntas del vello de los brazos, la hoja corta sin dificultades.

Sin duda, unas hojas hechas de este modo harían que las maquinillas de afeitar fueran mucho más caras. Sin embargo, y debido a que podrían durar mucho más tiempo que una cuchilla de afeitar desechable barata, las hojas podrían ser rentables a largo plazo, tal vez amortizando su precio en aproximadamente un año, según espera GFD. En primer lugar, sin embargo, Flöter necesita un fabricante de cuchillas con el que asociar su compañía de siete empleados. Si todo va bien, sus hojas podrían llegar al mercado dentro de dos o tres años, afirma.

No sería la primera vez que unas cuchillas de diamante se comercializan; Schick solía vender una maquinilla de afeitar llamada FX Diamond. Sin embargo no costaba mucho más que las hojas estándar; Flöter señala que Schick no produjo una hoja considerablemente más fuerte o de larga duración, porque no utilizó un recubrimiento de diamante puro y no lo afiló de la forma en que GFD lo hace. Una portavoz de Schick se negó a comentar sobre la tecnología de GFD.