sábado, 7 de febrero de 2009

Los Peligros de la Energía Eólica

Las turbinas de viento siguen multiplicándose por todo el mundo. Pero a medida de que se fueron haciendo cada vez más grandes, la cantidad de accidentes peligrosos fue aumentando. ¿Cuán segura es la energía eólica?

Vino sin ningún aviso. Una súbita ráfaga quebró la punta de la paleta del rotor con un fuerte ruido. El pesado fragmento de 10 metros de largo salió volando por los aires y se estrelló en un campo a unos 200 metros de distancia.

La turbina de viento, de 100 metros de altura, se partió a principios de noviembre de 2006 en la región de Oldenburg, al norte de Alemania –y las consecuencias del evento recién ahora comienzan a ser aparentes. Sorprendidos por el accidente, la autoridad local de construcciones ordenó un examen de otros seis turbinas de viento del mismo modelo.




Las turbinas de viento deben soportar masivas cantidades de tensión –especialmente durante las tormentas. Esta turbina se desplomó en 2002. Tormentas recientes han provocado el desmantelamiento de muchas otras.

Los resultados, que finalmente salieron a la luz este verano, alarmó al Administrador del Distrito, Frank Eger. De inmediato alertó al gobierno estadual de la Baja Sajonia, escribiendo que había tenido que clausurar a cuatro turbinas debido a problemas de seguridad. Era ya el segundo incidente en este distrito, escribió, añadiendo que las turbinas de esta marca, tipo y modelo podrían representar una amenaza en todo el país. La evaluación de expertos había descubierto posibles defectos de fabricación e irregularidades.

Inconvenientes, Roturas y Accidentes

Después del boom de la industria eólica en los últimos años, los proveedores y expertos en energía eólica están preocupados. Las instalaciones podrían no ser tan seguras y durables como sostienen sus fabricantes. De hecho, con miles de inconvenientes, roturas y accidentes reportados en los últimos años, parece ser que las dificultades se están multiplicando. Las cajas de engranajes de reducción montadas dentro de cubículos en la parte más alta de los mástiles, tienen corta vida, a menudo rom-piéndose antes de los cinco años. En algunos casos, se forman fracturas a lo largo de los rotores, o aún en los cimientos, después de sólo una limitada operación. Se conocen casos de cortocircuitos o hélices sobrecalentadas que han provocado incendios. Todo esto a pesar de las promesas de los fabricantes de que las turbinas durarían por lo menos 20 años.




Cortocircuitos, fricción o rayos pueden hacer que las turbinas se incendien, como esta en 2004. Los bomberos sólo pueden mirar porque sus escalera son demasiado cortas para poder llegar hasta el fuego.

Ya hubo que reemplazar a las cajas de engranajes de reducción “en grandes cantidades,” se queja ahora al Asociación Alemana de Aseguradores. “Además de los generadores y las cajas de reducción, también las palas de los rotores están experimentando defectos,” afirma un informe sobre los pro-blemas técnicos de las turbinas de viento. Las compañías de seguros se quejan de problemas que van desde los causados por un almacenamiento inadecuado a peligrosas rajaduras y fracturas.

Las frágiles turbinas que salen de las líneas de ensamblaje en algunas fábricas amenazan con dañas una industria que durante años ha sido alabada como un gran éxito. Tan reciente como fines de Julio pasa-do, la Asociación Alemana de Energía Eólica (BWE) cacareó que el negocio había alcanzado nuevamente niveles récord. La industria de la energía eólica se expandió un sólido 40% en 2006, según la BWE, y provee ahora trabajo para 74.000 personas.

Alemania es, además, el líder mundial en cuanto se refiere a la energía eólica. Más de 19.000 molinos de viento puntean el paisaje, mas que en cualquier otro país. La energía Verde se ha convertido en Alemania en un motivo de orgullo en los últimos años, y el Ministro del Ambiente Sigmanr Gabriel le gustaría ahora construir numerosas nuevas granjas de viento a lo largo de las costas del Mar del Norte y el Báltico.

No hay tiempo para ensayos

Los generosos subsidios del gobierno han convertido en pocos años a la energía eólica en una industria de miles de millones de euros. A causa de que los proveedores de electricidad tienen que comprar la energía del viento a precios obligados, parece que todos quieren entrar al negocio.

Pero es el prodigioso éxito de la industria quien está llevando a sus desventajas tecnológicas. “Muchas compañías han vendido una innumerable cantidad de unidades,” se queja el ingeniero Manfred Per-kun, hasta hace poco tiempo atrás un ajustador de reclamos de la Aseguradora R+V. “Casi no hay tiempo para ensayar los prototipos.”




Con las turbinas haciéndose más altas y los rotores más largos, el mantenimiento regular se hace más importante que nunca. Las estadísticas de seguros revelan que las turbinas de viento tienen frecuentes problemas, a pesar de las afirmaciones de los fabricantes que funcionarán sin problemas durante 20 años.

El experto en turbinas Martin Stöckl conoce muy bien los problemas. Este natural de Baviera viaja anualmente unos 80.000 kilómetros dentro de Alemania, pero raramente le es posible ayudar a los “granjeros de viento.” No es sólo que los rotores, debido a la enorme demanda mundial, lleva dema-siado tiempo para despachar, sino que los repuestos más simples son difíciles de hallar. “A menudo se tiene que esperar hasta 18 meses para conseguir un nuevo montaje del rotor, lo que significa que la turbina está sin operar todo ese tiempo,” dice Stöckl.

“Ventas Altas, Service Nulo,” es el titular de un artículo de tapa de apareció en la revista Erneuerbare Energie. La historia informa sobre los desastrosos resultados de un cuestionario distribuido entre los miembros de la Asociación de Energía eólicia de Alemania, solicitando que califiquen a los fabricantes. Sólo Enercon, basada en Alemania, logró un ranking de “bueno”. La compañía produce turbinas sin cajas de reducción, eliminando así uno de los eslabones más débiles de la cadena.



Muchos, sin embargo, se preocupan por que el colapso de las turbinas de viento podría ser peligroso. Esta turbina, que se desplomó en Enero 2007, cayó peligrosamente cerca de una autopista

Aún entre los aseguradores, que se lanzaron al nuevo mercado en los años 90, la energía eólica es considerada ahora un sector de riesgo. El gigante de la industria Allianz se tuvo que enfrentar con unos mil reclamos por daños sólo en 2006. Jan Pohl, que trabaja para Allianz en Munich, ha calculado que en promedio “un operador tiene que esperar daños en su instalación cada cuatro años, sin incluir desperfectos y roturas no aseguradas.”

Muchas compañías de seguros han aprendido su lección y están ahora redactando nuevos requeri-mientos de mantenimiento –exigiendo a los granjeros del viento que reemplace n componentes vulnerables como las cajas reductoras cada cinco años- directamente en los contratos. Pero el reem-plazo de una caja reductora puede cotar hasta el 10% del precio original de construcción, lo suficien-temente alto como para hacer un profundo recorte en los beneficios anticipados. En verdad, muchos inversores tendrán desagradables sorpresas. “Entre 3000 y 4000 viejas instalaciones están actual-mente listas para las nuevas políticas de las aseguradoras,” dice Holger Martsfeld, jefe de los seguros técnicos de la compañía Gothaer, principal aseguradora de turbinas de viento. “Sabemos que muchas de estas instalaciones tienen fallas.”

Fallas y Peligros Y las dificultades técnicas no están libres de peligros. Por ejemplo:
  • En diciembre de 2006, los fragmentos de la pala de un rotor aterrizaron sobre un camino poco antes de la hora pico de tráfico cerca de la ciudad de Traer.

  • Dos turbinas de viento se incendiaron cerca de Osnabrück y en la región de Havelland en enero pasado. Los bomberos sólo pudieron mirar: sus escaleras no eran lo bastante altas para llegar a las casillas ardiendo a 100 metros de altura.

  • El mismo mes, un turbina de 70 metros de altura se dobló en dos en Schleswig-Holstein –justo al lado de una autopista.

  • Las palas de un rotor en Brandenburgo se desprendieron desde 100 metros de altura. Los frag-mentos se incrustaron en un maizal cercano a una ruta.



Operarios ponen el toque final de una turbina en Marzo –a 100 metros del suelo. La tremenda altura de las turbinas de viento hace que el mantenimiento sea difícil y caro.

En el Centro Tecnológico Allianz (AZT) en Munich, se examinan cuidadosamente los restos de turbinas derretidas. “La fuerza que deben soportar los rotores es mucho mayor de lo que se había calculado anteriormente,” dice el evaluador Edwin Bauer. Hace notar que la velocidad del viento simplemente no es lo bastante consistente. “Todo el tiempo hay cambios en intensidad y la dirección de las ráfagas de viento.”

Pero en lugar de trabajar para crear tecnología más eficiente, muchos fabricantes han simplemente elegido construir palas de rotores más grandes todavía, añade Bauer. “Las máquinas grandes pueden tener mayor capacidad, pero las tensiones a las que están sujetas son aún más difíciles de contro-lar,” termina diciendo. Las vibraciones y los cambios de cargas causan fracturas, el agua se filtra en las fisuras, y el material comienza a oxidarse. Las reparaciones son difíciles, “No se puede mirar dentro del concreto,” dice Marc Gutermann, un profesor de estática experimental den Bremen. “No se trata de tan sólo cerrar las rajaduras desde arriba.”

El experto en ingeniería sospecha que las culpas están en los errores de construcción. “Las instalacio-nes siguen haciéndose más grandes,” dice, “pero el diámetro de los mástiles tiene que seguir siendo el mismo porque si no serían demasiado grandes para poder transportarlos por los caminos.”

No los Bastante Resistentes

Y sin embargo, el negocio de los molinos de viento está haciendo foco en reemplazar a las instalaciones pequeñas por unas más grandes todavía. Con todos los mejores lugares ya ocupados, aumentar el tamaño es una de las pocas maneras que quedan para aumentar la producción de electricidad. Por lo menos en tierra firme. Hasta ahora no hay parques eólicos en los mares de Alemania, una situación que el ministro Gabriel espera cambiar. Él quiere granjas eólicas fuera de las costas alemanas para producir un total de 25.000 megawatts para el 2030.

Quizás para entonces, las lecciones aprendidas en tierra podrán evitar los desastres en el mar. Muchos constructores de tales instalaciones marinas en otros países han incurrido en grandes dificultades. La compañía Danesa Vestas y líder mundial del mercado, por ejemplo, tuvo que retirar las turbinas de un parque eólico completo a lo largo de la costa oeste de Dinamarca en 2004 porque las turbinas no eran lo bastante resistentes las condiciones del tiempo marino. Problemas similares se encontraron en las costas inglesas en 2005.

Por su parte, el gigante alemán de turbinas de viento, Enercon, considera que los riesgos asociados con la generación de energía en los mares costeros es demasiado grande, según el vocero de Enercon, Andreas Düsser. Dice que, “mientras que el potencial de crecimiento es tentador, la compañías no quiere perder su prestigio en alta mar.”

1 comentario:

SinueTon dijo...

Claro, no son nada seguras, pero no puedes quitarla por que aprovecha los recursos renovables... lo mejor sería tratar de mejorarlas o al menos tener cuidado al usarlas... o almenos construirlas bien ¬¬