martes, 8 de junio de 2010

El espejo que no invierte la imagen

En este espejo hay algo que no cuadra. Si colocamos delante de él un libro abierto, el texto que refleja es perfectamente legible, porque no invierte el orden de la escritura como sucede en los espejos convencionales. Si alguien eleva el brazo derecho, el movimiento que se observa en el cristal es fiel, pues el movimiento se realiza con el brazo diestro. Es decir, en lugar de la imagen invertida lateralmente, este espejo produce una imagen virtual que no altera el eje vertical.

El espejo mágico es un gran invento del matemático norteamericano Andrew Hicks. O mejor dicho, esta superficie ha sido diseñada por Hicks mediante algoritmos de ordenador. Desde hace años, este profesor de la Universidad Drexel en Filadelfia (EE UU) busca soluciones matemáticas a problemas ópticos. Así, calcula mediante el ordenador cómo lograr que cada uno de los miles de puntos de la superficie de un espejo refleje la luz a su antojo.

El misterio que encierra este reflector creado por Hicks, capaz de mostrar los objetos como realmente se ven y no producir la tradicional imagen invertida de un espejo convencional, se fundamenta en una microestructura muy compleja. La superficie está conformada de tal guisa, que el haz de rayos de luz que inciden sobre ella no se refleja una, sino varias veces antes de enviarlas de vuelta al observador.


¿Cómo transforma la imagen un espejo convexo?
Otro ingenioso diseño de Andrew Hicks permite que los espejos con superficies convexas, que generalmente devuelven imágenes panorámicas deformadas y de un tamaño mayor al real, refleje una imagen de 360 grados en forma horizontal sin distorsión alguna. Esto es posible gracias al pulimento especial del cristal que desvía hacia arriba los rayos de luz que inciden lateralmente al observador.

Hicks también ha diseñado un espejo retrovisor donde el campo de visión en el modelo de espejo del lado del conductor de un automóvil gracias a que el campo visual es de 45 grados en lugar de los 17 grados que ofrecen los convencionales espejos planos laterales. Esta obra maestra de la óptica permite una panorámica más amplia en la circulación por la red viaria.

Sin embargo, la comercialización del invento de Hicks no está aprobada en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses argumentan que los espejos curvos siempre reflejan imágenes irreales del entorno, por lo que sus reflectores están prohibidos por la ley de tráfico. El inventor confía en encontrar clientes en Europa para su práctico retrovisor exterior.

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