martes, 29 de junio de 2010

Agentes biológicos contra el cáncer ofrecen mejores resultados


Pérdida de cabello, nauseas, vómito, fatiga, lesiones en la boca, diarrea son algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia, un tratamiento habitual para diferentes tipos de cáncer, que combate las células cancerígenas pero que durante el proceso también elimina algunas no malignas

Por años, los avances médicos buscaron alternativas a esa situación, y hoy en día existe una opción terapéutica a partir de agentes biológicos que ofrecen mejores perspectivas de sobrevivencia y menor toxicidad, pues están dirigidas a eliminar sólo el material canceroso.

Esta nueva generación de fármacos está hecha a partir de anticuerpos monoclonales; es decir, moléculas homogéneas producidas por una célula híbrida resultado de la fusión de clones de linfocitos B (leucocitos de los que depende la inmunidad del cuerpo), descendientes de una célula humana madre, y una plasmática tumoral; los cuales ya son usados en el combate a los cánceres linfático, mamario y rectal.

De acuerdo con el doctor Fernando Ulises Lara Medina, coordinador del área de Oncología Médica de Tumores Mamarios del Instituto Nacional de Cancerología (INC), estos medicamentos son utilizados en terapias combinadas como un complemento de quimioterapia, radiación y cirugía; con lo que es posible combatir mejor al cáncer y con poca toxicidad y efectos secundarios.

En el caso específico del cáncer de mama metastático, comentó, es utilizado el bevacizumab, una sal que evita el crecimiento y progresión del tumor; e incluso algunos reportes médicos señalan que se ha logrado la regresión tumoral.

Lara Medina explicó que el fármaco controla la angiogénesis; es decir, evita el crecimiento de los vasos sanguíneos que nutren al tumor, con lo que interrumpe la metástasis o propagación del cáncer.

Los resultados en cáncer

A inicios de la presente década, el linfoma también cuenta con un tratamiento biológico, según explicó el doctor Bertrand Coiffier, jefe del Departamento de Hematología del Centro Hospitalario Lyon Sud, en Francia.

El linfoma es crecimiento anormal de linfocitos en el sistema linfático (vasos linfáticos, ganglios distribuidos en todo el cuerpo y médula ósea); del cual existen dos tipos: Hodgkin y no hodgkinianos.

Los síntomas de la enfermedad de Hodgkin son la disminución de glóbulos rojos, blancos y plaquetas; agrandamiento de los ganglios en cuello, axila e ingle, presenta dolor en las primeras horas; así como pérdida de la fuerza muscular y obstrucción del hígado, que dificulta la liberación de bilis.

En tanto el linfoma no hodgkiniano incluye la pérdida de peso, sudoración, nocturna, hinchazón no dolorosa en cuello, abdomen, axilas e ingles; dolor de hueso y articulaciones, dificultad para respirar o dolor de garganta. Síntomas que a veces pueden confundirse con los del resfriado común.

A decir del también miembro de la Sociedad Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés), las causas son desconocidas, pero los factores de riesgo son tener una edad avanzada, haberse sometido a un transplante o sufrir de alguna inmunodeficiencia.

Hace algunos años, dijo, el linfoma sólo era tratado con quimioterapia; hoy en día la terapia es complementada con rituximab, un anticuerpo monoclonal que ayuda a regular los mecanismos de apoptosis (muerte) celular.

El especialista francés expuso que este fármaco se adhiere a la superficie de los leucocitos (benignos y cancerosos); unión que activa las defensas naturales del cuerpo y mata a las células malignas.

Cabe señalar que este tratamiento contra el cáncer linfático ya está disponible en México y eleva la actividad de la quimioterapia en un 50 por ciento sin tener mayor toxicidad; por lo que los linfocitos sanos pueden regenerarse y alcanzar concentraciones normales en sólo unos meses.

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