sábado, 1 de octubre de 2011

Demuestran científicamente que la "corazonada" es efectiva

Nuestra vida está compuesta de una seguidilla de decisiones. Desde alternativas básicas (¿qué ropa me pongo? ¿qué almuerzo?) hasta cuestiones de peso que pueden definir nuestro futuro laboral o personal.

¿Cómo resolver estos dilemas más serios de la mejor manera? El tema desvela a más de uno.

Ahora un grupo de científicos en Argentina ofrece una estrategia para encarar las decisiones que nos resultan más difíciles.

El equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) determinó que cuando uno actúa bajo presión y tiene poco tiempo para decidir, lo mejor es seguir el instinto.

Para llegar a esta conclusión, los expertos del Laboratorio de Neurociencia Integrativa, liderados por Mariano Sigman, se valieron de una herramienta particular: el ajedrez.

“El ajedrez es una metáfora de la vida misma, porque confronta al jugador con una serie de opciones, que tiene que tomar contra reloj”, dijo a BBC Mundo Sigman.

Los neurocientíficos argentinos no fueron los primeros en aprovechar los paralelismos entre este juego y la manera en que funciona nuestro cerebro para entender más sobre cómo pensamos. Hace años que la psicología experimental utiliza este recurso.

La novedad fue que, gracias a internet, los investigadores de la UBA pudieron acceder a cientos de millones de partidas de ajedrez, que obtuvieron del servidor gratuito mundial Free Internet Chess Server.

El experimento

Otra ventaja con la que contaron los científicos fue el acceso a diversos programas de computación que tienen capacidad de determinar cuál es la mejor jugada de ajedrez posible, dada cualquier situación.

Así, los expertos pudieron contrastar las decisiones de los jugadores de carne y hueso contra la jugada “ideal” que planteaba la computadora.

De esta forma, analizaron miles de millones de movidas de ajedrez, tomando en cuenta tres variables: cuál es el nivel del jugador (algo que está establecido por ranking), cuánto tiempo tomó en decidir su jugada y cuán efectiva fue esa decisión.

Para esto crearon su propio software: un programa diseñado por el doctor en computación Diego Fernández Slezak, que permitió procesar y analizar la información bajada de internet.

La principal conclusión que alcanzaron marcó un hito en la neurociencia integrativa y será publicada en las próximas semanas en la revista de la Asociación Psicológica Americana (APA), Journal of Experimental Psychology: General.

“Descubrimos que cuando una persona se enfrenta con un rival con mejor ranking, cambia su estrategia y se toma más tiempo para decidir, pero eso no mejora la calidad de su jugada. Sólo hace que pierda tiempo. Nosotros lo llamamos ‘efecto miedo o respeto’”, afirmó Sigman.

Es decir: cuando uno está bajo presión y el tiempo apremia, a veces lo mejor es simplemente seguir nuestra “corazonada”.

Variables

¿Significa eso que siempre hay que seguir el instinto a la hora de tomar decisiones?

“Depende de la relevancia de la decisión y el tiempo con que se cuente”, dijo el experto.

En esencia, la conclusión es esta: si una decisión tiene muchas variables, que no pueden ser racionalizadas por el cerebro, entonces invertir mucho tiempo en tratar de encontrar una solución tiene poco sentido porque seguir nuestra intuición será igual de efectivo, pero nos permitirá ahorrar tiempo, que podremos dedicarle a otro dilema.

Si esta segunda disyuntiva tiene menos variables, entonces ahí sí valdrá la pena dedicar un período más largo a hallar la mejor respuesta.

El tiempo dedicado a resolver un asunto también debe estar directamente relacionado con el impacto que esa problemática tendrá en nuestras vidas.

“Gastar 40 minutos eligiendo el color de medias que me voy a poner no es un uso efectivo de mi tiempo, pero elegir el colegio al que enviaré a mis hijos sí amerita más tiempo”, ejemplificó.